lunes, 18 de noviembre de 2013

Si Hoy.... Me Muero....

No te asustes. Aún no quiero irme, y quizá hoy, menos lo quiero.

Pero... si hoy me muero...

Aquellos que me han oído, y sobre todo, aquellos que a la vez me han escuchado, saben lo que de la muerte opino.

Opinar de la muerte, es opinar de la vida. Y yo, persona equivocada... libremente errónea en la posibilidad de errar en lo desconocido, saben los que saber han querido, que si hoy me muero, no tienen miedo... sabiendo que ya he vivido.

Vampiro eterno, con perenne materia, es ser consciente. Consciente de que un nombre en este momento sería tristeza. Consciente de que explicar sería dejar niveles. Mi amor no tiene niveles, pero tiene cuerdas.

Aquellos, si es que nombres nombrase, se enfandarían por la ausencia... porque aquellos que dejase errarían en la esencia.

Y aunque otros criterios lo negasen, cada ser que he dicho amar, he amado con presencia, con rectitud si cabe, con realidad y sentencia. Incluso, ante la sorpresa que a veces el tiempo y la confianza, y la conciencia, y la desavenencia... lo he sentido con complacencia.

Y ha sido el gran regalo. No lo saben... pero ha sido el gran regalo.

Para mi, cada detalle, ha sido una galaxia. Cada sonrisa... un universo. Y sé, lo sé... quien ha querido ser más, sin dar satélites o sin dar...se cuenta.

No soy un concurso ni un misterio. Ni un recurso ni competición alguna. Bueno, es cierto... no soy tampoco ningún gran premio.

Si hoy... me muero... si hoy muriese... me llevo lo inembargable. Lo que no se compra, lo que no se vende.

Decenas de personas que quiero, y que creen quererme. Esos que se enfadan por mirar pirámides que no escalaron.

Tantas personas que amo por recuerdo, y tantas que amo por momentos.

Gentes que dejaron sus ahorros, sus momentos, sus historias... por el que canta en los rincones, por el que mira con misterio.

Gentes que sintieron el abrazo de un abrazo que yo siento.

Pero hoy, a tantos años del nacimiento, he completado el pentáculo, la simetría pentarradial, los dedos de una mano.

Esos que, de quedarse manco, completarían la morfología que da un abrazo.

Cientos llorarían mi ausencia. Decenas me mantendrían dentro.

Miles que yo conservo.

Pero esos, esos tres que siempre estuvieron, y esos dos que se han completado, son los que hoy, si hoy me muero, son, los que mirando una de mis manos, veo que es mi mano.

Tanto, sin saberlo... me han dado.

Tienen nombre, pero sólo ellos no se ofenderían por, en su caso, no ser nombrados.

Si hoy, si hoy me muero, a esos cinco aún... les debería tanto.


Alan-h
El último Vr

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